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Ch’aqui fulero. Los cuadernos perdidos de Víctor Hugo Viscarra
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ibro póstumo, Ch’aqui fulero nuevamente encontramos su sensibilidad para vivir, observar, escuchar, reflexionar, sobre ese submundo de alcohólicos, drogadictos y todos los dejados de la mano de Dios y has del diablo.
Lo primero que nos atrae de estos cuentos supuestamente perdidos es la destreza del narrador…su escritura los hace simpáticos.
Han sido escritos con gusto, se leen igualmente con gusto. Así sus personajes sean perdedores. ¿No somos en fondo todos perdedores?¿No estamos hecho todos para la muerte? Ese sofisma de ganadores y perdedores está bien para mercaderes y politiqueros, no para personas que buscan ser antes de tener.
Su lenguaje no es prestado como el que utilizan algunos jailoncitos en sus escritos es el mismo que hablaba Víctor Hugo cotidianamente. No suena falso. Él era autentico. In vino veritas. Poseía un mundo propio. No estaba a la caza de temas para poder escribir.
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Viscarra era paceñísimo (gentilicio por ser o nacido de/en la ciudad de La Paz, Bolivia) como él solo. Borracho con gracia, no borracho desgraciado, como varios que conozco y de cuyos nombres prefiero no acordarme.
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En este Ch’aquí fulero hay cuentos que parecen poemas, como Una tristeza perdida en el silencio. Y muchos de ellos son de antología. Prevalecen en este libro el desparpajo y el desenfado. Un humor vital y necesario para sobrellevar ese vivir al día que tuvo Víctor Hugo Viscarra.
(NISTTAHUZ, Jaime, “Un Libro Nada Fulero” en Fondo Negro de La Razon™, La Paz, Bolivia, 16 septiembre 2006).
El Titulo
- Ch’aqui. Del idioma aymara que significa “malestar después de la borrachera que solo puede ser aliviado con agua por falta de dinero”(VISCARRA, Víctor Hugo, Coba: Lenguaje Secreto Del Hampa Boliviano)
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Hagamos de cuenta que esto es el prologo
esde que se ha inventado esto de los prólogos parece que es necesariamente obligatorio tener que estar escribiendo párrafos y mas párrafos supuestamente literarios que justifiquen si lo que uno ha elucubrado vale la pena o no ser leído y, por ende, publicado.
Y es que, para no estar expuesto al que dirán de aquellos, que fungen y fingen como críticos, criticones y especialistas del lenguaje, se tiene la sensación de que es menester satisfacerlos siguiendo los cánones establecidos por las afiebradas mentalidades. Al final de cuentas, la única opción que tiene que importarle a un autor, es la que él tiene de su obra, y, por añadidura, la opinión de quienes lo leen, porque es para ellos para quienes se escribe. El resto (la opinión de quienes dicen ser intelectuales), debe tener la misma importancia que tienen nuestros gases estomacales expelidos por lugares anatómicos desagradables.
Nunca he logrado entender para qué sirven aquellos textos o prólogos que tratan de justificar si lo que uno tiene entre sus manos vale o no la pena de ser leído y comprendido. Y pero todavía, si necesariamente dichos textos tienen que estar al inicio de cada obra, como si la importancia radicara en lo que un perejil opina acerca una obra en la que no ha tenido ni arte ni parte.
A mi entender, nadie esta obligado a supeditarse al gusto de los demás, porque lo que uno exprime a sus neuronas siempre va estar encaminado en función al beneficio o perjuicio que pudiera ocasionar en el otro. Si de gustos se trata, pues, a mí me gusta escribir de esta manera, y al que no le gusta mi estilo, que se meta su dedo y su enojo en el orificio de su disgusto.
Pero como estamos perpetrando una especie de prologo, a manera de epilogo se puede anotar que, si esta colección de relatos fueron escritos de una manera que no a cualquiera le va a gustar, a mi, en lo personal, me gustan tal como están, y la opinión de la gente me es indiferente.
Jallalla Víctor Hugito.
(VISCARRA, Victor Hugo, Ch’aquí fulero. Los Cuadernos Perdidos De Víctor Hugo Viscarra, La Paz, Bolivia: Correveidile™, pagina 11).
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Si estás cansado, descansá un poco.
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i, ya sé, estas cansado que hasta de da flojera abrir lo ojos para saber si aun el sol ilumina tus días. Pero, no te preocupes, porque como tu cansancio es tan fuerte, te recomiendo que te pongas de descansar lo que mas puedas, porque tal vez sea el ultimo descanso que te tomes en mucho tiempo.
No, no son gotas de lluvia las que caen sobre tu rostro y te ponen tan intranquilo. Son…¿cómo podría decirte? Algo tan importante que hasta palabras me faltan para describirte su real significado. Pero como estás cansado no me vas a poder entender. Aun, así, seguí descansando porque es tal la magnitud de tu cansancio que no te puedes dar cuenta que estas muerto, y una cosas tan simple como ésa va ser difícil que en estas circunstancias puedas comprender.
(VISCARRA, Victor Hugo, Ch’aquí fulero. Los Cuadernos Perdidos De Víctor Hugo Viscarra, La Paz, Bolivia: Correveidile™, pagina 11).
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Manicure,
pedicure,
sik’ikure…
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Writings
Victor Hugo Viscarra
Caligula 2000
Nestor Taboada Teran
Jachakachi Kañuna
Alfonso Paulovich Prudencio Claure
La Noticia de Perfil
Tanya Elizabeth Imaña Serrano
Fiesta en Achacachi, cuando los llorones danzan
Achacachi: El que siempre está llorando
Jaime Nisttahuz (La Paz, 1942) es escritor y poeta boliviano. Narrador, periodista y ex empleado público. Codirigió la revista "Trasluz", junto a Manuel Vargas, Alfonso Gumucio Dagron y René Bascopé Aspiazu. Obras principales: Escrito en los muros (1976), El murmullo de las ropas (1980), Palabras con agujeros (1983), Fábulas contra la oscuridad (1984), La humedad es una sombra y otros poemas (1992) y Barriomundo (1993).
Germán Arauz Crespo (La Paz, 1941)
Narrador. Ejerció el periodismo cultural en publicaciones de Santa Cruz y La Paz, donde actualmente dirige el suplemento literario del diario "La Razón". Obras principales: Cuentos para niños volumen I y II (1985-86), Taller del cuento nuevo (1986) y Cuentario (1991). Tiene cuentos publicados en diversas antologías.
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